Externos a nosotros, controlan, gobiernan las consecuencias de nuestros actos, de nuestra conducta. Independientes de nosotros, operan al margen de nuestra conciencia de ellos, de si nos gustan, de si creemos en ellos, o de si los atacamos. Fundamentados en la Ley divina podemos encontrarlos en términos de bendición por la obediencia o maldición por la desobediencia, según Deuteronomio 28; la Regla de Oro, “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos”, palabras de Jesús, Hijo de Dios, (Mateo 7:12); nadie escapa a esta Ley: “Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”, (Gálatas 6:7).
Al considerar los principios desde la perspectiva de Dios encontramos en Su diseño el origen, el propósito, el orden y la duración. En Funeducar enfatizamos que los procesos enseñanza-aprendizaje deben estar enmarcados dentro de los principios bíblicos para cada área de las ciencias y para las diferentes esferas de la sociedad. Dios ha establecido principios que siendo acatados, respetados, conducen al bienestar, a la prosperidad y a la buena vejez. Reconocemos que todo lo malo que sucede en el mundo es el resultado de violentar los principios de convivencia con las demás personas y de violentar los principios de administración de la naturaleza, de la creación.
Reconocemos que la Biblia es la principal fuente de conocimiento de tales principios, y en segundo lugar, la creación misma; que dichos principios manifiestan el carácter de Dios revelado a nosotros, (Romanos 1:20).


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